Estados Unidos eliminó la posibilidad de que solicitantes indios tramiten visas en terceros países, una práctica que permitía acortar los extensos tiempos de espera. La nueva medida obligará a realizar entrevistas únicamente en India, afectando a estudiantes, profesionales y visitantes que ahora deberán planificar con mayor anticipación sus procesos migratorios.
El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 6 de septiembre de 2025 un cambio drástico en su política de visas: los ciudadanos indios ya no podrán aplicar para visas de visitante (B1/B2), trabajo (H-1B, O-1) o estudiante (F-1) en terceros países para reducir los tiempos de espera. A partir de ahora, los solicitantes deberán realizar sus entrevistas únicamente en su país de residencia o ciudadanía.
Esta decisión pone fin a una práctica muy común entre los solicitantes indios, quienes solían viajar a países como Tailandia, Vietnam o incluso Alemania para obtener una cita más rápida en las embajadas y consulados estadounidenses.
Fin de la práctica del “third-country stamping”
Durante años, miles de solicitantes indios aprovecharon la opción de programar entrevistas consulares en países con menor demanda, reduciendo así tiempos de espera que en India podían superar los 15 o 20 meses. Incluso consulados como el de Frankfurt habían habilitado cupos especiales para indios después de la pandemia.
Con la nueva norma, toda esa flexibilidad desaparece. Ahora, quienes intenten aplicar en un país distinto al de residencia o nacionalidad perderán automáticamente sus tarifas pagadas y deberán iniciar el proceso nuevamente en India.
Impacto directo en estudiantes, profesionales y visitantes
La medida afecta especialmente a tres grupos:
- Estudiantes (F-1): deberán planificar con mayor antelación sus solicitudes para no perder fechas de inicio académico en universidades de EE.UU.
- Profesionales (H-1B y O-1): perderán la posibilidad de renovar o estampar visas en viajes de negocios en el extranjero, lo que complica la movilidad corporativa.
- Visitantes (B1/B2): enfrentarán largas listas de espera en India, lo que puede frustrar planes de viajes familiares o turísticos a corto plazo.
Además, desde el 2 de septiembre entró en vigor otra medida: casi todos los solicitantes de visas no inmigrantes deberán presentarse a una entrevista en persona. Las exenciones por edad o renovación rápida mediante “drop box” ya no aplican en la mayoría de los casos.
Un movimiento dentro de políticas más estrictas
El cambio se enmarca en un paquete más amplio de medidas migratorias impulsadas por la administración Trump en su segundo mandato. Entre ellas se discute la posibilidad de limitar la duración de las visas de estudiante a un máximo de cuatro años y un mayor escrutinio en renovaciones y revocaciones.
Según datos oficiales, más de 6.000 visas estudiantiles fueron revocadas en 2025, y las deportaciones de ciudadanos indios se han incrementado de un promedio de 3 diarias bajo la administración Biden a 8 diarias en la actualidad.
Lo que deben considerar los solicitantes indios
Ante este escenario, abogados de inmigración recomiendan a solicitantes y empresas tomar medidas preventivas:
- Planificar con mucha antelación las entrevistas, incluso con un año de anticipación.
- Verificar tiempos de espera en India y ajustarse al calendario oficial de la embajada.
- Evitar reservas en terceros países, ya que las tarifas no son transferibles.
- Reunir documentación de respaldo para solicitar citas de emergencia en casos de salud o viajes urgentes.
Consecuencias para la movilidad global
La eliminación de la opción de aplicar en terceros países tendrá repercusiones significativas en la movilidad de estudiantes, profesionales y turistas indios, un grupo que representa una de las mayores fuentes de solicitudes de visas en EE.UU.
Para empresas multinacionales y universidades, la medida supone un reto adicional: deberán ajustar procesos de reclutamiento y admisiones considerando los posibles retrasos.
La política anunciada el 6 de septiembre marca un antes y un después en la relación de India con el sistema migratorio estadounidense. Al obligar a los solicitantes a gestionar sus visas únicamente en su país de residencia o nacionalidad, EE.UU. busca centralizar y endurecer el proceso, aunque a costa de mayores tiempos de espera y menor flexibilidad.
Este escenario abre nuevas preguntas sobre el futuro de los flujos migratorios y educativos hacia Estados Unidos, y plantea un desafío para miles de familias, profesionales y estudiantes indios que ven en la nación norteamericana un destino clave para su desarrollo académico y laboral.